viernes, 9 de julio de 2021

Poema LX

FLAUTA DULCE

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
(Becquer, Rima VII)





De la voluminosa orquesta
en el gran concierto
entre el gran murmullo se confunde
o no aparece.
Sobresale, melodiosa, y brilla
si en el interior, aguda,
de la reducida estancia se desata.
Allí, en el registro grave,
más peculiar
se muestra y expresiva
con su color inconfundible
y la inmediata calidez
que trasmite su materia.
Y su naturaleza es tal
que más, acaso, crece
su encanto maravilloso
cuando se escucha más lejos.

¡Bellísima sonoridad
que por sí sola
suspende y enamora!

Sorprende a quien lo observa
su sencillo mecanismo
y que sólo un gran intérprete
usando toda su destreza
y despierta inteligencia e inspirada,
con dedicación y hábito constante,
capaz sea de extraerle
el mejor de los sonidos,
la armoniosa música inefable:
burlar los límites impuestos
del ingenio con todos los recursos
es su gran dificultad,
su mayor arte y su atractivo.

Vulnerable y delicada
como flauta de frágil madera,
sensible a los golpes,
a un brusco cambio de clima,
a la ausencia o exceso
de humedad y de calor.

Cuando el hálito justo recibe
que en continuo fluir
permanece, vibrando, en su centro,
se comporta el ánima y responde
como un músico
instrumento, dulce y templado.



Septiembre - Octubre de 2002

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