Eres fuente inagotable
que murmura rumorosa:
eres fluido interminable
para la sed que me acosa.
Si se callara la fuente,
si me faltases un día,
si te fueras de mi mente...
¡qué solo me quedaría!
Junio - Julio de 1987
Eres fuente inagotable
que murmura rumorosa:
eres fluido interminable
para la sed que me acosa.
Si se callara la fuente,
si me faltases un día,
si te fueras de mi mente...
¡qué solo me quedaría!
Junio - Julio de 1987
Clava en tu pecho un puñal,
hecha sal sobre la herida,
se ríe de tu dolor,
¿y aún suspiras?
¡Oh cruel condición
del amor y su misterio!
Roba tu eterna sonrisa,
hace pedazos tu alhaja,
arrasa en llanto tus ojos,
¡y aún le amas!
24 de Enero de 1988
Me daña el deseo
de lo que no tengo
no, sino
de lo que no amo.
Mientras te amo
me duele tu ausencia,
sí,
pero no hace daño.
Diciembre de 1997
Noches de frío invierno:
a más de frías, agrias;
a más de agrias, tristes;
a más de tristes, largas.
Pasan como de invierno
los días sin mi amada:
como sus noches frías,
agrias, tristes y largas.
Agosto de 1987
Marta es morena de piel muy
clara.
Susana es muy sensible y muy
apasionada.
Marta se ha cortado el pelo
liso de azabache: desde el
cuello lo lleva en redondo
hasta las sienes recortado.
Susana está loca, loca, loca...
Nunca en la vida había sentido
algo semejante. Nunca.
Marta una sencilla diadema
lleva a veces color azul.
Susana a veces llora, y si se pone
furiosa (¡No la toques, no la
hables, no la mires!) es su ira un
torbellino muy difícil de aplacar.
Marta y Susana se conocen de toda la vida.
Marta, vista de frente como
de perfil, no provoca dudas,
ante la exuberante prominencia
de ciertos atributos, sobre su
femineidad.
Susana no ha olvidado aquellos
ojos que aquella tarde la miraron
en aquel sitio y de aquel modo...
Marta no podría alardear de su
estatura, que no es muy alta.
Susana revive muchos momentos,
instantes vagos que no consigue
retener, llenos de cosas sencillas,
inenarrables, que celosamente
guarda y desordenadamente
evoca.
Marta y Susana se conocen de toda la vida
Marta algunos días se pone una
falda que se ajusta a los muslos,
a las caderas y de sus posaderas
a la exquisita redondez.
Susana sabe que sólo una vez
se ama así. Una sólo.
Marta y Susana se conocen de toda la vida.
..............................................................................................................
Susana y Marta se cruzaron junto a la escalera ayer
Susana saludó a Marta
Marta, rostro severo, no vio a Susana.
16 de Febrero de 1989
Tus piernas avanzan en pos del orgullo
Sinceros tus ojos me quieren hablar
Avanzan tus piernas siempre hacia delante
Tu rubia cabeza se vuelve hacia atrás
Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar
La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus ojos es cuando no están
Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar
La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus ojos es cuando no están
Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar
La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus
Tus piernas siguieron en pos del orgullo
Tus ojos sinceros sabían hablar
Siguieron tus piernas siem pre hacia delante
Tu rubia cabeza volvía hacia atrás
Intacto me llevo el orgullo a mi casa
Tus ojos
sinceros
quedaron
atrás
13 de Julio de 1988
... y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
(Antonio Machado, Retrato)
Por tu gran crueldad
quemé los puentes y hundí
todas las naves
haciendo voto de jamás volver,
consciente de que nunca
vendrías a buscarme.
Lucía en la tarde un azul
asombrosamente limpio y luminoso,
y, al dejarte, sentí el oleaje
en la superficie del mar de mi alma
cesar, como en el océano cuando,
pasado el temporal, la calma se hace.
Enero - Febrero de 2002
Hurtándoselo al tiempo y a la historia
el triple dulce son del instrumento
prosigue su artificio.
Las tres voces concertadas
con fluidez se funden
en difícil contrapunto,
ágilmente construyendo
la recurrente o progresiva
geométrica estructura, calculada.
Sin poder sustraerme
a las señas indudables de su siglo
que la música comporta,
sin esfuerzo, casi sin proponérmelo,
traigo a la memoria
el recuerdo imagen difusa
de aquellos días y aquellos versos...
Pienso en Dante y Beatriz
y en la Laura perenne de Petrarca.
El sonido me transporta
como a pájaro en el aire
mientras me adentro en la atmósfera y el aroma,
la etérea tibia luz,
paraíso intemporal
no exento de dolor
dulce sufrir
que sólo un hombre
pueril e irremisiblemente
enamorado
puede hallar entre las páginas
singulares de La Vita
Nuova y, antes aun,
del Canzoniere.
22 de Febrero de 2001
A Miriam
Perro puedo ser airado y rabioso
ladrando al sol, a solas, o a la luna;
lamiendo mis heridas una a una,
ser el can más doliente y más quejoso;
mas no has de ver mi estado lastimoso,
ni oír palabra enojosa, ni importuna
protesta de mis labios, ni ninguna
prueba más de que al cabo estoy celoso.
Mi amor —que es orgulloso, pero humano—
condena tu desvío y pone en mí
la culpa por no haberte pretendido;
atento a la verdad, ha enmudecido:
no puede reclamarte para sí
ni como el perro ser del hortelano.
1 de Diciembre de 2006
¡Qué inmensa gratitud a quien nos hace sentir así, vivir así, querer así!
(Pedro Salinas, Cartas a Katherine Whitmore)
Lo mejor que tú me has dado
no es materia.
Vive sólo en el recuerdo.
Y no, no es materia...
ni siquiera en el recuerdo.
¿Es delirio o fantasía,
espejismo que el deseo
origina y al cual
la imaginación da forma?
Pero ¿acaso tiene forma?
No, lo más hermoso que me has dado
—verdad o quimera—
carece de forma,
es una imagen sin forma
—visión, intuición—
que en mi memoria persiste.
Diversas imágenes
más o menos claras y precisas,
actitudes, hechos, circunstancias
recordadas o vividas,
cifra son, reflejo o consecuencia,
reconocible e indirecta
expresión,
vaga seña o muestra ambigua
de aquello, lo más valioso
que, siendo sueño o realidad
vívida, esperanza cierta
o imposible anhelo,
tú me has dado.
Abrazos, besos, caricias;
una dulce intimidad;
la unión de los cuerpos placentera;
¿cuánto valen y qué son
sin algo así, tan precioso,
como aquello que aún perdura
—victoria sobre el tiempo—
en mi mente como imagen?
Que la sociedad sanciona
estrechos lazos; continua
o intensa o tranquila convivencia;
promesas y juramentos,
propósitos, lealtades,
compromisos,
¿cómo pueden, en el corazón
del largo invierno, garantizar
que aquello, lo más hermoso,
—claridad visible o inapreciable,
palpitante promesa primaveral—
permanece
del secreto en la guarida?
Cuando todo se lo lleva el gran tirano,
si de una vez no, muy poco a poco;
si completamente nadie
ajeno hay al fingimiento,
y mismas las cosas a menudo
mienten su apariencia;
si es la vida impredecible
e incesante devenir,
si todo es mudanza,
¿cómo ver o confirmar
la amada presencia?,
¿cómo saber que sigue allí,
en su centro y hogar, en su sagrado
aposento, en su morada
—segura, por fortuna, inviolable—,
si no es en un acto de fe pura,
principio del bien amar?
¡Qué belleza y qué ironía
que una imagen, idea sin forma,
en la caverna sombra sin cuerpo,
fino destello o rayo de luna,
de todo cuanto en el mundo existe
sea lo único que nos permita,
siquiera un instante, constatar
que aún la esperanza es posible
y que no es verdad que estemos tan solos!
Bella imagen, tiene hermosos
mensajeros —de tu voluntad
clave— que como aves vuelan
vulnerando del tiempo y el espacio
ley estricta; ligeros y leves,
del sutil correo portadores,
vuelven, una y otra vez,
hasta la imaginación
que crea o evoca
a traerme aquello, tan valioso
—lo mejor que tú me has dado—,
que no es materia, que vive
en el recuerdo, verdad
o quimera, sueño
o realidad, promesa
y esperanza o fantasía
y delirio, aquello,
lo más caro que me diste,
con discreta gentileza,
por la estafeta del viento.
Enero de 2008
La sonrisa tierna en su cara helada,
el cuerpo reposando sobre el lecho,
el corazón retumbando en el pecho
y la mente a una imagen consagrada.
Un absurdo le enturbia la mirada,
que permanece firme sobre el techo;
es una turbación que, sin derecho,
se acomoda en sus ojos despistada.
De puro tímida escapar no quiere,
y al estar hecha a la melancolía
no logra entender que el placer no hiere,
que el amor también consta de alegría.
Suicida por vocación, salta y muere,
tras banal pestañeo, parca y fría.
¿Primavera de 1986?
A Mónica, en un día muy especial.
Afirmo que el amor nos hace más libres, y no me cabe la menor duda. Con ello no quiero decir que el amor carezca de ataduras o que nos inmunice contra toda servidumbre permitiéndonos disfrutar de la libertad más absoluta.
Me despierto
remoloneando, ya
muy de mañana, entre las
sábanas y tú no estás.
Con los ojos sin abrir,
estirado
cuan largo soy, boca arriba,
despatarrado y con los
brazos abiertos, con gusto
deleitándome
en la molicie del blando
lecho —sabiendo que tú
no estás, sintiendo reciente
el calor
de tu cuerpo—,
me doy la vuelta y pronuncio,
a solas, en el secreto
y el silencio
de la alcoba —sin que ni
tú ni nadie pueda oírlas—,
dos palabras,
las mismas que ya conoces,
las de siempre,
aquellas que hace tan solo
unas horas
pronunciaba,
ya sabes cómo: en lo oscuro
de esta misma habitación,
apretándome
tanto a ti
y sintiendo, en el ardor
de esta noche de estío, el
calor de tu cuerpo, cuando
tan dulcemente —y no
una vez sólo, por cierto—
te besaba.
5 de Julio de 2014
Vivir es estrechar
Vínculos
Crear vínculos
Arcanos amores
Amores al viento
Sonoros amores
Amores más quedos
Rabiosos amores
Amores funestos
Prisiones
Cadenas que prenden ausencias
Nudos y eslabones
Cordeles sutiles recuerdos sujetan
Lejanos amores
A m o r el primero
Amor sin enmienda
Amor fresco, ingenuo
Saetas
Sutiles saetas que llagan secretas
Heridas que fueron y nunca se cierran
Cerradas heridas
Heridas que llegan
Amor que con fuego y dolor unifica
Unión que el dolor santifica
Livianos amores revuelan las veces
Efímeros cantos un punto resuenan
Mañana se olvidan
Fugaz contrapunto de gratas presencias
Feliz sucesión que llega y no llaga
que llega y rellena
que colma ligera
Cuerpos nuevos
Caras nuevas
Ligeros
Amores, uno en cada puerta
Uno en cada esquina
Cada calle
Cada plaza
Humanidad
entera
Cada senda
Cada valle
Cada loma
Cada piedra
Cada ser
Presencia divina
Cada amante
Cada amado, cada amada
Se estrechan
Son los vínculos
Se estrechan
Padre Madre
Cielo Tierra
Árbol Nieto
Nube Huella
Amigo
Amante
Esposa
Abuela
Hijo Hija
Uno a Uno
Los amores
Ciervo
Niño
Dulce
Estrella
Son los vínculos
que se cierran
Joya blanca
Blanca esfera
Tez
Voz
Simple presencia
Son los vínculos
Los amores
Los dolores
Son los vínculos que nos unen a la tierra
que nos unen
que nos llenan
que nos llagan
que nos llevan
Los amores
Vínculos
Saetas
Prisiones
Vivir es estrechar vínculos
Prisiones
21 de Diciembre de 1991
a Mónica
Estar fundido,
fundido en tus brazos
en un abrazo sin fin,
como si el mito
tan hábilmente descrito
en su Banquete
por Platón
tomara cuerpo
en tu cuerpo y en el mío
y en ese abrazo,
dulce y cálido,
fuéramos al fin uno:
el ser único
que los dioses invictos del Olimpo
dividieron
—por su fatal soberbia—
antes que la estirpe
de los hombres, tal como somos,
pusiera el pie,
por vez primera, sobre la faz
mitológica y arcaica de la tierra.
Estar fundido, fundido en tus brazos,
sintiendo como de plumas,
de palomas muy próximas
al beso y al arrullo, el roce
y el aliento y el pulso levemente
sincrónico y el contacto
tan suave y caro y tibio de tu piel;
con la miel que hay en tus labios
y en mis labios
templar el ansia
que sienten nuestras almas —del espíritu
grácil llama— por tocarse:
lengua —o húmeda llama—
que, más allá del abrazo
y de la carne, halla
el conducto o vía
o entrada —cavidad íntima—
donde, su centro abandonando,
enfebrecida llama —o más dócil
y delicada— junta
o busca o encuentra otra
llama —o lengua o labio—, y así,
ambas almas
—o lenguas o llamas— entre sí juegan,
se acarician y parece,
en efecto, como si, con delirio,
se tocaran.
¡Vivísimo placer,
dulzura infinita,
sentir entre los dientes
tu alma con mi alma!
En un abrazo
sin fin, presente continuo
que nada consiente —ni ve—
más allá del mismo abrazo:
el pasado no existe,
y el futuro consiste, sólo, en estar
así abrazados,
mitad con mitad,
reencontrándonos
en ese ser mítico
—¿lo recuerdas?—, idealísimo
andrógino, de este amor nuestro
cifra y suma; este sencillo
amor nuestro,
que sólo pide
estar así fundidos, por siempre,
como palomas muy próximas
al beso y al arrullo,
en un abrazo sin fin.
24 de Noviembre – 28 de Diciembre de 2012
Después de tanto amarte, aborrecerte;
al fin de tanta espera, no esperarte;
tras tanto querer verte en cualquier parte
hacer cuanto es preciso por no verte.
No ver en mi infortunio mala suerte,
pensar que fue por dicha no lograrte,
tener el alma puesta en olvidarte
y el norte haber perdido de quererte.
No es sólo por tus tachas o defectos,
continuo tu desdén no es suficiente
ni son de tus tormentas los efectos:
también sabe nadar contra corriente
mi amor; aunque, para extinguir sus llamas,
le baste con saber que no me amas.
11–25 de Julio de 2012
El misterio es consustancial a la poesía, tanto como a lo sagrado. Para la expresión verbal de los misterios de su doctrina, el hagiógrafo, el brahmán, el imán, el sacerdote o gurú de cualquier creencia religiosa se sirve de una poética, usa, en clave poética, un código más o menos accesible a la hora de intentar transmitir los axiomas de su fe.
Quiero pagar con desprecio
todo lo que me has negado.
Quiero escupirte a la cara
cuando me extiendas los brazos.
Quiero con risas mordaces
de tus sollozos reírme.
Quiero verte de rodillas
y que humillada supliques.
¡Y reírme, reírme!...
Pero por favor:
si me miras no me mires,
si me hablas no me hables,
si sonríes no sonrías,
si me llamas no me llames.
Porque como yo vea
que me miras,
que me hablas,
que sonríes,
que me llamas...
en un instante
me tendrás abrazado a tus rodillas.
21 de Diciembre de 1987
«No se tenga por verdadero amante quien no confiese sufrir o haber sufrido por causa de la persona amada, y, asimismo, nadie espere celebrar la más alta dicha del amor ni alcanzar sus maravillosos dones sin pagar antes o después su peaje de dolor y probar su pasión y su tormento».
Además de poseer un apreciable talento para la talla en madera, como bien puede comprobar cualquiera que visite el blog de sus obras, mi padre, Serapio Hernández, es autor de un libro
donde vierte las memorias de sus años de pastor, refiriendo multitud de anécdotas, los pormenores del oficio y muchos de los usos y costumbres que imperaban en la España rural de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil.
Cumplidas sus expectativas con respecto a la primera edición impresa de esta obra y habida cuenta del tiempo transcurrido (Junio de 2003), permite ahora su descarga libre y gratuita, y que se comparta (ver licencia Creative Commons) en formato de libro electrónico (ePub)
o también, para quien así lo prefiera, en formato PDF (generado automáticamente a partir del libro electrónico).
Administrador del Blog y autor de los poemas y de las entradas:
Móstoles, MadridESPAÑA
(La licencia permite reproducir los textos originales en cualquier medio digital siempre que no sea con fines comerciales, a condición de que dichos textos no sufran la menor modificación y de que se atribuyan debidamente al autor con un enlace directo hacia la entrada que corresponda o, en su defecto, hacia la página principal del Blog. Para cualquier otro uso, como sería, por ejemplo, en un medio impreso, se precisa la autorización expresa y por escrito del autor.)
Si lo deseas puedes visitar mi otro Blog dedicado a la
Allí podrás ver las magníficas tallas que ha realizado mi padre, SERAPIO, y leer los textos que yo mismo he redactado para ilustrar y acompañar a las tallas a medida que son presentadas.
Este blog debe su existencia a la gentileza de
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