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martes, 15 de enero de 2019

Poema II

¿POR QUÉ NO SUENA YA...?







—¿Por qué no suena ya
en casa del poeta
la flauta? ¡Era tan dulce,
conmovedora e intensa
su sencilla melodía...!

—Ha muerto, ha muerto el poeta.

—¡Que ha muerto!... ¿De qué ha muerto?

—No sé, no hay quien lo sepa.

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Me siento atribulado...

Dime, ¿cuándo lo entierran?
Anhelo ver su tumba
y echar sobre la tierra
unas pocas de lágrimas
y las flores más bellas...
¡Dime si vendrá pronto
la hora amarga y funesta!
¿Cuándo lo enterrarán?

—No sé, no hay quien lo sepa.



Sin fecha.

martes, 28 de noviembre de 2017

Poema XLVII







Recuerda, dice el Poeta, recuerda
estos instantes de dicha.
Recuérdalo cuando venga.


Aunque en verdad tasa no tenga,
nunca olvides que el dolor
su límite halla en el tiempo,
su final que siempre llega.


Recuerda estos instantes
cuando vuelva.


De aterradora cohorte
cabalgando a la cabeza,
un manto tétrico
de nubes negras
extenderá por todo
allá donde tus ojos
alzar pretendas.
A porfía
los funestos jinetes de su corte
en ti harán presa.


Recuerda esta dicha.


Recuerda este momento,
con qué complacencia evocas
la armonía y equilibrio en las esferas
que cantara Fray Luis.
Recuerda esta cadencia,
y cómo todo reluce,
y qué límpida atmósfera
te rodea.


Recuérdalo.


En tu interior
muda inquietud se agita,
cordial plenitud te llena;
lo visible te complace,
presientes la belleza
que por doquier asoma,
y te seduce
la menor presencia.


Recuérdalo cuando vuelva.





Sonriente y escéptico
el filósofo replica al poeta:

¿Combatir un Espanto ilusorio
con una Quimera?



24 de Agosto de 1998

domingo, 13 de agosto de 2017

El fin del mundo

Este sintagma, «el fin del mundo», asociado a un cuantioso número de profecías apocalípticas, durante milenios ha bastado para llenar de espanto a muchos de nuestros antecesores, cuando el ser humano, como especie hegemónica en el planeta, aún carecía de potencial para llevar a cabo semejante hazaña.

domingo, 17 de julio de 2016

El derecho a la eutanasia

Hace pocos días, mientras divagaba en torno a la condición «ilusionada» de la vida humana, no podía ni por asomo imaginar que mis afirmaciones eran «una justificación estupenda para la implantación del derecho a la eutanasia».

domingo, 4 de octubre de 2015

Poema XXXII







Cuando se muere uno ¿qué pasa?

Cuando uno muere
ya no respira
ya no se mueve
su carne
se pone fría

jueves, 27 de noviembre de 2014

Poema XV


I

¿Tienes dudas e inquietudes?
¿Te consume una pasión?
¿Tienes pena, duelo, angustia,
gran congoja o aflicción?

Asómate a la ventana,
hondo inspira desde allí...
¿Cambiarías de tu vida
un minuto
por la vida
de una planta del jardín?


II

La pobreza es el espejo
de tu humilde condición;
nada tienes más valioso
que la vida y el amor.

Mira al rico en su riqueza,
mírate después a ti...
¿Cambiarías tu tesoro
palpitante
por el oro
los brillantes y el marfil?



26 de Enero de 1988

domingo, 9 de noviembre de 2014

El amor ¿nos hace más libres?

«La cuestión, tal y como queda planteada en el título, si el amor nos hace más libres, me produce una gran perplejidad. No sé muy bien a qué partido arrimarme y me resulta imposible contestar con un escueto sí o un no...»

sábado, 27 de septiembre de 2014

Poema LV

LA CIERVA HERIDA







¿Cruel por qué nos causa la muerte espanto
si lo que en verdad mata es el olvido?
¿Por qué no recordar lo ya vivido
no nos llena de duelo y de quebranto?

Decir que «no me acuerdo» es casi tanto
como negarle el ser a lo que ha sido.
¡Y es tanto lo que yace ya perdido
de la nada absoluta bajo el manto!

Oculta o fugitiva en la espesura
si fuiste cierva herida o no lo fuiste
sólo en ti la verdad vive segura.

Yo insisto en la ilusión que me cautiva
y a riesgo de vivir cuando no existe
tu imagen vivirá mientras yo viva.



23-24 de Octubre de 2001

miércoles, 11 de junio de 2014

Poema LI

ISLAS







Pequeñas islas flotantes
navegando a la deriva,
buscando un norte preciso,
cambiando el rumbo o perdidas,
sin más destino
que hundirse mansamente
o por fuerza repentina,
azar inexorable,
violencia
no anunciada o presentida,
en la insondable negrura,
profunda, muda, infinita.



7 de Noviembre de 1999

martes, 19 de abril de 2011

Poema LXVIII

LA ILUSIÓN (DILEMA)

Stella splendens

Como recién nacida,
ignorándolo todo,
inmune al desaliento, ciega
y sorda a la razón,
semidesnuda y sin bagaje
—la cubre sólo
un dulce sueño de sábanas blancas—,
el rostro ardiente,
temblando toda de pasión y fe.


Así la miro.
Con emoción no exenta de tristeza,
su actual belleza, su ingenua hermosura,
frágil y efímera, contemplo.
Su audacia con olor
de primavera hasta tal punto
me solicita y me conmueve
que tentado estoy de olvidar
la realidad: del paso del tiempo
la infinita crueldad, cómo de crudo
es el invierno, qué difícil
de evitar es
la victoria —súbita o paulatina,
pero siempre mortal— del desencanto...
y cómo es verdad, para que el amor
perdure, que hay que renunciar
a la felicidad por siempre
y a la suprema dicha de alcanzarlo.


Como recién nacida,
inmune al desaliento,
semidesnuda,
temblando toda de pasión y fe.

Así la veo.



Febrero - Marzo de 2011