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miércoles, 15 de mayo de 2024

Poema LXXXIV

...sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
(Anónimo, Romance del prisionero)





La última flor de la pasiflora.
Quién me iba a decir,
entre la exuberante profusión
de capullos, vástagos y renuevos
que surgían, con ímpetu
primaveral, excediendo el límite
de la cerca, augurando un progresivo
e inminente estallido
de belleza; que esa flor señera,
la única flor de la pasiflora,
la primeriza, sería la última;
la más temprana, la última flor.

La leve ilusión, la emoción ligera,
pero muy viva, con que acerté a verla
entre la verde y pujante espesura
me recuerda cuán frágil, cuán efímera
fue mi expectativa, y qué fugaz es
la belleza, no ya la de por sí
breve hermosura de todas las flores,
cuya existencia —la de cada una
en particular— no puede ser larga,
sino la belleza latente en todo
cuanto vive y alienta.

Tras una espera confiada y tranquila,
salvados ya el otoño y el invierno,
nada hacía presagiar que la flor
primera que me ofrecía, obsequiosa,
la pasiflora sería la única
que alcanzaría a ver; que no vería
el verdor de sus hojas nunca más,
ni ninguna flor hermana; que tuve
el privilegio de ver una flor
primeriza, acaso la más temprana,
con la nostalgia —el encanto— de ser,
tal vez en mi recuerdo para siempre,
la última flor de la pasiflora.



28 de abril-24 de mayo de 2024

viernes, 9 de julio de 2021

Poema LX

FLAUTA DULCE

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
(Becquer, Rima VII)





De la voluminosa orquesta
en el gran concierto
entre el gran murmullo se confunde
o no aparece.
Sobresale, melodiosa, y brilla
si en el interior, aguda,
de la reducida estancia se desata.
Allí, en el registro grave,
más peculiar
se muestra y expresiva
con su color inconfundible
y la inmediata calidez
que trasmite su materia.
Y su naturaleza es tal
que más, acaso, crece
su encanto maravilloso
cuando se escucha más lejos.

¡Bellísima sonoridad
que por sí sola
suspende y enamora!

Sorprende a quien lo observa
su sencillo mecanismo
y que sólo un gran intérprete
usando toda su destreza
y despierta inteligencia e inspirada,
con dedicación y hábito constante,
capaz sea de extraerle
el mejor de los sonidos,
la armoniosa música inefable:
burlar los límites impuestos
del ingenio con todos los recursos
es su gran dificultad,
su mayor arte y su atractivo.

Vulnerable y delicada
como flauta de frágil madera,
sensible a los golpes,
a un brusco cambio de clima,
a la ausencia o exceso
de humedad y de calor.

Cuando el hálito justo recibe
que en continuo fluir
permanece, vibrando, en su centro,
se comporta el ánima y responde
como un músico
instrumento, dulce y templado.



Septiembre - Octubre de 2002

sábado, 11 de abril de 2020

Poema XXVII







Largo es el día

¡Qué poco dura!

Noche tras noche

La noche oscura




Largo es el día y la noche
Larga es la noche y el día

Larga es la espera
La espera es fría

Largo es el día


¡Qué poco dura la dicha!
¡Cuán breve se hace el placer!
¡Qué pronto pasa el encanto!
¡Cuán triste quedo otra vez!

¡Qué poco dura!


Noche tras noche
Vino la dicha
Noche tras noche
La pude ver

Noche tras noche
Vino la angustia
Noche tras noche
Cuando se fue

Noche tras noche


La noche oscura
tan misteriosa
La noche oscura
La intimidad
La noche oscura
Vagos fantasmas
Irrealidad


La noche oscura






Mi soledad



6 de Marzo de 1990

martes, 15 de enero de 2019

Poema II

¿POR QUÉ NO SUENA YA...?







—¿Por qué no suena ya
en casa del poeta
la flauta? ¡Era tan dulce,
conmovedora e intensa
su sencilla melodía...!

—Ha muerto, ha muerto el poeta.

—¡Que ha muerto!... ¿De qué ha muerto?

—No sé, no hay quien lo sepa.

.............................................................................

Me siento atribulado...

Dime, ¿cuándo lo entierran?
Anhelo ver su tumba
y echar sobre la tierra
unas pocas de lágrimas
y las flores más bellas...
¡Dime si vendrá pronto
la hora amarga y funesta!
¿Cuándo lo enterrarán?

—No sé, no hay quien lo sepa.



Sin fecha.

miércoles, 13 de junio de 2018

Poema LXXX

DÍA TRAS DÍA






Día tras día
para ir a la gran urbe
temprano te levantas.

Ni un solo día
te olvidas de pedirme
que te desee suerte
cuando te marchas.

Consciente del poder
de las palabras mágicas,
«ánimo y suerte»
te deseo, ansiando
que puedas conjurar
esas tormentas
que contra ti promueves
queriéndote anular.

¿Sin conocerlo,
en tu interior no hallaste
aquello que buscabas?
¿Una luz nueva
que al cabo de los años
alumbra y justifica
tu vida entera
no has descubierto al fin?

Frágil y vulnerable,
ni un solo día
te olvidas de pedírmelo.

Tú, que por la fortuna
que has encontrado
deberías dar gracias.



31 de Mayo - 11 de Junio de 2018

jueves, 6 de abril de 2017

Poema IV

Y ES QUE TENGO UNA CORAZA...




Y es que tengo una coraza
que se nutre del dolor,
dolor que clava y que maza
para aumentar su grosor.

Grosor que aumenta y aumenta,
encallece y cicatriza,
donde nada se desliza
sin que por dentro lo sienta.

Por eso la capa dura
se refuerza y regenera,
por eso crece y madura
de un nuevo daño a la espera.

Por eso la capa fuerte
se resiste a ser quebrada:
porque no llegue la muerte
a rozar su resguardada...

Resguardada y protegida
como la sagrada llama,
que se mantiene con vida,
que protegida se inflama,

que si un mal viento la toca
cuando no está bien cubierta
a muerte cierta se aboca,
y si insiste, queda muerta.



Junio de 1987