Mostrando entradas con la etiqueta existencialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta existencialismo. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de septiembre de 2021

Poema LXXXIII

UNA CITA







Complace pensar que tengo una cita
que es un oasis
en mi travesía habitual
por el desierto.

Retomando idéntica ruta,
sin mayor aliciente,
sobre mis pasos
voy y vuelvo, un día tras otro,
absorto en las palabras
—vidas, mundos sutiles—
que animan y entretienen
esta mi travesía
por el desierto.

Como un oasis, de repente,
la imagen de verdura,
día tras día,
vislumbro y, a medida
que estoy más próximo,
busco la forma amable,
el color distintivo
y aproximo, al hallarlos,
el rostro cuanto puedo,
con fruición aspiro, y disfruto
del peculiar, incomparable aroma
de la madreselva.



18 de Septiembre de 2021

domingo, 26 de julio de 2020

Poema LXXXII

A mi padre.





No importa el tiempo transcurrido.
Seguirás siendo el zagalillo
siempre. En tu mirada, en tu caminar
de hoy mismo, octogenarios,
el andar y la mirada percibo
de aquel zagal, muy niño,
solito entre las peñas,
siguiendo a los borregos
como un cordero más,
con una extraña mezcla
de hombría prematura
e inofensiva,
conmovedora candidez.

Tu andar era el mismo —el de entonces
y el de ahora—, aunque fuese
mucho más segura tu planta,
cuando, más adelante,
mejoraron las cosas
y en los días duros de nieve
no se reblandecían ya
tus pies —cubiertos sólo
con el abrigo humilde
de unos leguis y unos trapos
sobre las míseras albarcas—
ni le echabas carreras a la luna,
si se te hacía tarde
al regresar a casa, y el carea
era leal e inseparable.

Tu mirada era la misma
—por más que estuviese avezada—
cuando pasaste a ser pastor
y te quedaste solo
con el bagaje
de tu experiencia en el manejo
y la custodia del ganado,
en todo momento pendiente
de su bienestar, dispuesto a hacer
cualquier sacrificio, cualquier esfuerzo
—también la vista gorda—
con tal de saciar su apetito.

Si fuera el prodigio posible,
maravilla de poder verte
—oculto entre unas matas,
al amparo de una mole
de granito, detrás
de una encina o, como invisible
espíritu, flotando—
en la dehesa o en el monte,
por veredas, caminos o cañadas,
en el barbecho o en lo que fue sembrado,
estoy seguro que vería
el mismo andar, ligeramente
bamboleante, y el mirar mismo
(chispa, tenue brasa que allá en el fondo
se aviva y luce en tus pupilas),
los cuales, desde que tengo memoria
de ti, recuerdo.

Si es ahora más fatigado
tu caminar —puesto que arrastra
con los achaques y los años—,
no es por diferenciarse más,
estoy seguro,
del ágil movimiento
de tu fornida juventud,
sino por parecerse más
al inocente paso
de aquel zagal, muy niño,
solito entre las peñas,
con unos leguis y unos trapos
sobre las míseras albarcas,
resuelto a ganarle a la luna
en la carrera y demandando
a Guerra, el carea, siquiera
unas migajas
de compañía y amistad.

Seguirás siendo siempre el zagalillo.
Lo percibo en tu andar
octogenario, lo vislumbro
en el frecuente brillo
de tu mirar cansado.

Seguirás siéndolo mañana
y en el postrer aliento,
y mucho más tarde. Seguirás siendo
el zagalillo mientras haya alguien
que te recuerde
o te piense, como yo ahora, siempre.



11 de julio de 2020


  1. NOTA: Como bien puede deducirse de la lectura del poema, mi padre, Serapio Hernández, se inició muy pronto —aún no había cumplido 7 años— en el oficio de pastor, y en ello estuvo hasta el momento de irse a la mili con veintiún años de edad. Yo siempre supe que había sido pastor y alguna cosa me había contado a este respecto, pero no fue hasta que me vi implicado en la publicación del libro El Zagalillo que no adquirí un mayor conocimiento de esa larga e intensa etapa de su vida. Habiéndose impreso y publicado, en efecto, en el año 2003, yo mismo, recientemente, lo he digitalizado con objeto de ampliar su difusión, por expreso deseo de mi padre, que quisiera rescatar del olvido en lo posible una forma de vida que conoció en plenitud y que ha ido sucumbiendo, gradualmente, en aras del progreso, o víctima de ese fenómeno que devora todo lo que de genuino hay en los pueblos y que hemos dado en llamar globalización. Quienquiera que lo desee puede descargar estas «Memorias de mis años de pastor: tal como éramos» de forma completamente gratuita en formato de libro electrónico o en PDF:

martes, 15 de enero de 2019

Poema II

¿POR QUÉ NO SUENA YA...?







—¿Por qué no suena ya
en casa del poeta
la flauta? ¡Era tan dulce,
conmovedora e intensa
su sencilla melodía...!

—Ha muerto, ha muerto el poeta.

—¡Que ha muerto!... ¿De qué ha muerto?

—No sé, no hay quien lo sepa.

.............................................................................

Me siento atribulado...

Dime, ¿cuándo lo entierran?
Anhelo ver su tumba
y echar sobre la tierra
unas pocas de lágrimas
y las flores más bellas...
¡Dime si vendrá pronto
la hora amarga y funesta!
¿Cuándo lo enterrarán?

—No sé, no hay quien lo sepa.



Sin fecha.

viernes, 22 de junio de 2018

Poema LXXXI

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura...
(Dante, Divina Comedia)





Cada nuevo alumbramiento señala
el inicio de una ruta en el tiempo
que siempre acaba,
y eso es el fin.

En medio del camino, con angustia,
me detengo ahora. Si miro
hacia atrás, compruebo
cuán presto pasó todo:
los años de la infancia,
que eternos parecían;
la adolescencia,
de confusa indolencia y extraviada;
la juventud vibrante
de plenitud y energía.

Si hacia delante miro,
con estupor y espanto
constato que no es
mucho más, a lo sumo,
para llegar al término
lo que me falta;
que ya pasé la cúspide;
que hacia un oscuro
y misterioso abismo,
sin variación posible,
voy de bajada.

Después de haber andado
siguiendo, como en sueños, el fulgor
distinto de una estrella,
me parece mentira
que se haya de romper
el idilio, que tenga que llegar
un día en que, para mí, nunca
vuelva a haber
sueño o realidad.

En medio del camino
me detengo ahora. A un lado
y a otro —demorándome
en cada objeto— miro:
todo me parece más nítido
y hermoso —como si lo viera
recién creado
o rodeado de una atmósfera
más límpida y pura— bajo la luz
prístina y triste
de una dulce, amorosa
y larga despedida.



Mayo de 2016 – Junio de 2018

domingo, 13 de agosto de 2017

El fin del mundo

Este sintagma, «el fin del mundo», asociado a un cuantioso número de profecías apocalípticas, durante milenios ha bastado para llenar de espanto a muchos de nuestros antecesores, cuando el ser humano, como especie hegemónica en el planeta, aún carecía de potencial para llevar a cabo semejante hazaña.

domingo, 1 de enero de 2017

Poema XVII

CINCO MINUTOS




(El pajarillo cantor)

—Tengo cinco minutos
antes de que llegue
la inquieta hora
que se vuelve
ligera
siempre.

SEGUIDILLA DEL AIRE INDISCRETO

«No porque las jornadas
se hagan despacio
al final el camino
será más largo:

quien va más lento
al final del camino
queda más lejos.»


(Un vegetal)

—Cinco
minutos.
Todavía
cinco minutos
vacíos e inmensos.
Faltan cinco minutos
(que son segundos trescientos)
para que la nocturna luna
de luciente y helado bostezo
se quede inmóvil sobre el cielo mismo
de las blancas almas velando los sueños.



27 de Abril y 16 de Junio de 1988

domingo, 17 de julio de 2016

El derecho a la eutanasia

Hace pocos días, mientras divagaba en torno a la condición «ilusionada» de la vida humana, no podía ni por asomo imaginar que mis afirmaciones eran «una justificación estupenda para la implantación del derecho a la eutanasia».

viernes, 11 de marzo de 2016

Vivir sin ilusión

La vida, como fenómeno biológico y desde un punto de vista estrictamente científico, se manifiesta de forma muy variada sin que para su nacimiento y desarrollo suponga ningún impedimento la falta de ilusión.

domingo, 4 de octubre de 2015

Poema XXXII







Cuando se muere uno ¿qué pasa?

Cuando uno muere
ya no respira
ya no se mueve
su carne
se pone fría

jueves, 27 de noviembre de 2014

Poema XV


I

¿Tienes dudas e inquietudes?
¿Te consume una pasión?
¿Tienes pena, duelo, angustia,
gran congoja o aflicción?

Asómate a la ventana,
hondo inspira desde allí...
¿Cambiarías de tu vida
un minuto
por la vida
de una planta del jardín?


II

La pobreza es el espejo
de tu humilde condición;
nada tienes más valioso
que la vida y el amor.

Mira al rico en su riqueza,
mírate después a ti...
¿Cambiarías tu tesoro
palpitante
por el oro
los brillantes y el marfil?



26 de Enero de 1988

sábado, 27 de septiembre de 2014

Poema LV

LA CIERVA HERIDA







¿Cruel por qué nos causa la muerte espanto
si lo que en verdad mata es el olvido?
¿Por qué no recordar lo ya vivido
no nos llena de duelo y de quebranto?

Decir que «no me acuerdo» es casi tanto
como negarle el ser a lo que ha sido.
¡Y es tanto lo que yace ya perdido
de la nada absoluta bajo el manto!

Oculta o fugitiva en la espesura
si fuiste cierva herida o no lo fuiste
sólo en ti la verdad vive segura.

Yo insisto en la ilusión que me cautiva
y a riesgo de vivir cuando no existe
tu imagen vivirá mientras yo viva.



23-24 de Octubre de 2001

miércoles, 11 de junio de 2014

Poema LI

ISLAS







Pequeñas islas flotantes
navegando a la deriva,
buscando un norte preciso,
cambiando el rumbo o perdidas,
sin más destino
que hundirse mansamente
o por fuerza repentina,
azar inexorable,
violencia
no anunciada o presentida,
en la insondable negrura,
profunda, muda, infinita.



7 de Noviembre de 1999

lunes, 9 de julio de 2012

La importancia de mirar cara a cara a la muerte

Si hay algo que distingue al hombre del resto de seres vivos es su capacidad de raciocinio. Gracias a esta habilidad para manejar ideas y conceptos, el ser humano, haciendo uso del lenguaje y con ayuda de la experiencia, adquiere conciencia de sí mismo y pronto está en disposición de formularse preguntas sobre todo lo que le rodea, incluyendo su propia existencia.