Clava en tu pecho un puñal,
hecha sal sobre la herida,
se ríe de tu dolor,
¿y aún suspiras?
¡Oh cruel condición
del amor y su misterio!
Roba tu eterna sonrisa,
hace pedazos tu alhaja,
arrasa en llanto tus ojos,
¡y aún le amas!
24 de Enero de 1988
Clava en tu pecho un puñal,
hecha sal sobre la herida,
se ríe de tu dolor,
¿y aún suspiras?
¡Oh cruel condición
del amor y su misterio!
Roba tu eterna sonrisa,
hace pedazos tu alhaja,
arrasa en llanto tus ojos,
¡y aún le amas!
24 de Enero de 1988
Como un mago extrayendo,
tal vez, del fondo
de su chistera
una blanca paloma
del público presente
ante la atónita
mirada. Así me siento.
Hay que ver el prodigio
y cuánto pueden
—incluso yo me admiro—
de un roce el espejismo
en el instante justo
y la ilusión
de dos palabras mágicas
sobre un atormentado,
menesteroso y tierno
corazón.
11 de noviembre de 2015
Cuando se muere uno ¿qué pasa?
Cuando uno muere
ya no respira
ya no se mueve
su carne
se pone fría
¿Cruel por qué nos causa la muerte espanto
si lo que en verdad mata es el olvido?
¿Por qué no recordar lo ya vivido
no nos llena de duelo y de quebranto?
Decir que «no me acuerdo» es casi tanto
como negarle el ser a lo que ha sido.
¡Y es tanto lo que yace ya perdido
de la nada absoluta bajo el manto!
Oculta o fugitiva en la espesura
si fuiste cierva herida o no lo fuiste
sólo en ti la verdad vive segura.
Yo insisto en la ilusión que me cautiva
y a riesgo de vivir cuando no existe
tu imagen vivirá mientras yo viva.
23-24 de Octubre de 2001
El misterio es consustancial a la poesía, tanto como a lo sagrado. Para la expresión verbal de los misterios de su doctrina, el hagiógrafo, el brahmán, el imán, el sacerdote o gurú de cualquier creencia religiosa se sirve de una poética, usa, en clave poética, un código más o menos accesible a la hora de intentar transmitir los axiomas de su fe.
Qué oculto designio ignoro, qué azar,
qué misterio o qué prodigio, visible
o invisible qué voluntad, qué cúmulo
o sucesión o confluencia feliz,
qué cifra necesaria, qué difícil
equilibrio hizo posible que hoy,
ente sensible, esté yo aquí, criatura
que piensa y que se asombra porque existe.
Tuvo que haber un instante primero
único, primordial, maravilloso
aunque ajeno al dolor no fuera,
una primera percepción,
el concebir primero de una imagen
en la mente: la claridad primera
que iluminó mi ser.
Entre este instante
y el último,
en el extremo opuesto de la vida,
¿qué habré sido? me pregunto, después
de todo; y en seguida,
distanciándose
lo justo, me responde,
muy segura y honesta, la razón:
«Un punto breve de luz
habrás sido
luciendo imperceptible
entre la inmensa muchedumbre
que oscuro puebla el firmamento;
destello efímero
para la infinitud
para la eternidad donde residen
por siempre, indisolubles,
el tiempo y el espacio».
Sé que ha de haber un instante preciso
en que jamás mi conciencia disponga
de un nuevo instante,
y que entonces, cuando se extinga
hasta el menor rescoldo,
de cuanto fui
no ha de quedar apenas nada:
tan solo ausencia, sempiterna
ausencia y polvo de ceniza.
Me admira, sin embargo,
y me conmueve,
aquí y ahora, constatar
si, en efecto, es un fuego mágico
y perdurable
que a través de sí mismo en la materia
prende frágil y caduca la vida
cómo habré sido
chispa que se convierte en débil llama,
llama que en lo interior se nutre,
y poco a poco crece, y se transforma,
y de algún modo siempre permanece
en un perpetuo más
o menos vivo e inflamado
afán de subsistencia o plenitud.
Viva llama que recibí un buen día
a condición de arder una vez sólo,
preciosa luz
que por mucho que brille
y se mantenga
en un soplo se apaga para siempre:
tanta fragilidad
y fugacidad tanta
no hacen
sino que se acreciente tu hermosura.
Enero – Mayo de 2005
Además de poseer un apreciable talento para la talla en madera, como bien puede comprobar cualquiera que visite el blog de sus obras, mi padre, Serapio Hernández, es autor de un libro
donde vierte las memorias de sus años de pastor, refiriendo multitud de anécdotas, los pormenores del oficio y muchos de los usos y costumbres que imperaban en la España rural de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil.
Cumplidas sus expectativas con respecto a la primera edición impresa de esta obra y habida cuenta del tiempo transcurrido (Junio de 2003), permite ahora su descarga libre y gratuita, y que se comparta (ver licencia Creative Commons) en formato de libro electrónico (ePub)
o también, para quien así lo prefiera, en formato PDF (generado automáticamente a partir del libro electrónico).
Administrador del Blog y autor de los poemas y de las entradas:
Móstoles, MadridESPAÑA
(La licencia permite reproducir los textos originales en cualquier medio digital siempre que no sea con fines comerciales, a condición de que dichos textos no sufran la menor modificación y de que se atribuyan debidamente al autor con un enlace directo hacia la entrada que corresponda o, en su defecto, hacia la página principal del Blog. Para cualquier otro uso, como sería, por ejemplo, en un medio impreso, se precisa la autorización expresa y por escrito del autor.)
Si lo deseas puedes visitar mi otro Blog dedicado a la
Allí podrás ver las magníficas tallas que ha realizado mi padre, SERAPIO, y leer los textos que yo mismo he redactado para ilustrar y acompañar a las tallas a medida que son presentadas.
Este blog debe su existencia a la gentileza de
Blogger