Noches de frío invierno:
a más de frías, agrias;
a más de agrias, tristes;
a más de tristes, largas.
Pasan como de invierno
los días sin mi amada:
como sus noches frías,
agrias, tristes y largas.
Agosto de 1987
Noches de frío invierno:
a más de frías, agrias;
a más de agrias, tristes;
a más de tristes, largas.
Pasan como de invierno
los días sin mi amada:
como sus noches frías,
agrias, tristes y largas.
Agosto de 1987
... y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
(Antonio Machado, Retrato)
Por tu gran crueldad
quemé los puentes y hundí
todas las naves
haciendo voto de jamás volver,
consciente de que nunca
vendrías a buscarme.
Lucía en la tarde un azul
asombrosamente limpio y luminoso,
y, al dejarte, sentí el oleaje
en la superficie del mar de mi alma
cesar, como en el océano cuando,
pasado el temporal, la calma se hace.
Enero - Febrero de 2002
No es ilusión, tal vez, pensarte
atravesando el mar
o en un lugar apartado,
hospitalario y remoto, a muchos
cientos, acaso miles de kilómetros.
Toda la dicha consistiría entonces
en saber o imaginar que tú me piensas
igual que yo te estoy pensando.
Que a un tiempo ambos percibimos
la misma música recóndita;
la inaudible,
no la que escuchan todos
vibración del aire en movimiento,
dulce y placentera, pero pobre
como único recurso
para compartir el mismo espacio,
aunque la ofreciera
la misma Euterpe
o un nuevo Orfeo reencarnado.
No hay música capaz de reemplazar
a aquella música.
Ni existe nada que distanciar pueda
a dos que en el secreto de sí mismos
se están al unísono pensando.
Noviembre de 2001
Después de tanto amarte, aborrecerte;
al fin de tanta espera, no esperarte;
tras tanto querer verte en cualquier parte
hacer cuanto es preciso por no verte.
No ver en mi infortunio mala suerte,
pensar que fue por dicha no lograrte,
tener el alma puesta en olvidarte
y el norte haber perdido de quererte.
No es sólo por tus tachas o defectos,
continuo tu desdén no es suficiente
ni son de tus tormentas los efectos:
también sabe nadar contra corriente
mi amor; aunque, para extinguir sus llamas,
le baste con saber que no me amas.
11–25 de Julio de 2012
Además de poseer un apreciable talento para la talla en madera, como bien puede comprobar cualquiera que visite el blog de sus obras, mi padre, Serapio Hernández, es autor de un libro
donde vierte las memorias de sus años de pastor, refiriendo multitud de anécdotas, los pormenores del oficio y muchos de los usos y costumbres que imperaban en la España rural de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil.
Cumplidas sus expectativas con respecto a la primera edición impresa de esta obra y habida cuenta del tiempo transcurrido (Junio de 2003), permite ahora su descarga libre y gratuita, y que se comparta (ver licencia Creative Commons) en formato de libro electrónico (ePub)
o también, para quien así lo prefiera, en formato PDF (generado automáticamente a partir del libro electrónico).
Administrador del Blog y autor de los poemas y de las entradas:
Móstoles, MadridESPAÑA
(La licencia permite reproducir los textos originales en cualquier medio digital siempre que no sea con fines comerciales, a condición de que dichos textos no sufran la menor modificación y de que se atribuyan debidamente al autor con un enlace directo hacia la entrada que corresponda o, en su defecto, hacia la página principal del Blog. Para cualquier otro uso, como sería, por ejemplo, en un medio impreso, se precisa la autorización expresa y por escrito del autor.)
Si lo deseas puedes visitar mi otro Blog dedicado a la
Allí podrás ver las magníficas tallas que ha realizado mi padre, SERAPIO, y leer los textos que yo mismo he redactado para ilustrar y acompañar a las tallas a medida que son presentadas.
Este blog debe su existencia a la gentileza de
Blogger