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lunes, 21 de marzo de 2016

Poema LXV

A Miriam






Perro puedo ser airado y rabioso
ladrando al sol, a solas, o a la luna;
lamiendo mis heridas una a una,
ser el can más doliente y más quejoso;

mas no has de ver mi estado lastimoso,
ni oír palabra enojosa, ni importuna
protesta de mis labios, ni ninguna
prueba más de que al cabo estoy celoso.

Mi amor —que es orgulloso, pero humano—
condena tu desvío y pone en mí
la culpa por no haberte pretendido;

atento a la verdad, ha enmudecido:
no puede reclamarte para sí
ni como el perro ser del hortelano.



1 de Diciembre de 2006

lunes, 6 de julio de 2015

Poema I

ENTRE PENA Y PENA







La sonrisa tierna en su cara helada,
el cuerpo reposando sobre el lecho,
el corazón retumbando en el pecho
y la mente a una imagen consagrada.

Un absurdo le enturbia la mirada,
que permanece firme sobre el techo;
es una turbación que, sin derecho,
se acomoda en sus ojos despistada.

De puro tímida escapar no quiere,
y al estar hecha a la melancolía
no logra entender que el placer no hiere,

que el amor también consta de alegría.
Suicida por vocación, salta y muere,
tras banal pestañeo, parca y fría.



¿Primavera de 1986?

sábado, 27 de septiembre de 2014

Poema LV

LA CIERVA HERIDA







¿Cruel por qué nos causa la muerte espanto
si lo que en verdad mata es el olvido?
¿Por qué no recordar lo ya vivido
no nos llena de duelo y de quebranto?

Decir que «no me acuerdo» es casi tanto
como negarle el ser a lo que ha sido.
¡Y es tanto lo que yace ya perdido
de la nada absoluta bajo el manto!

Oculta o fugitiva en la espesura
si fuiste cierva herida o no lo fuiste
sólo en ti la verdad vive segura.

Yo insisto en la ilusión que me cautiva
y a riesgo de vivir cuando no existe
tu imagen vivirá mientras yo viva.



23-24 de Octubre de 2001

viernes, 30 de agosto de 2013

Poema XLIX

Mi esfuerzo todo sé que ha de ser vano:
nada escapa al zarpazo de la muerte:
esquivarla es capricho de la suerte
que te deja más tarde o más temprano.

Morirá cuanto salga de mi mano;
un día yacerá la Tierra inerte,
y ni el vasto Universo será fuerte
a resistir su empuje soberano.

Por más que la guardaseis como a esencia
no quedará de mí ni la memoria.
Subsisto, pese a todo, y no derramo

ni una gota del don de mi existencia
—cualquier otra razón es accesoria—
mientras procuro aquello que más amo.



30 de Noviembre de 1998

jueves, 26 de julio de 2012

Poema LXXII

Después de tanto amarte, aborrecerte;
al fin de tanta espera, no esperarte;
tras tanto querer verte en cualquier parte
hacer cuanto es preciso por no verte.

No ver en mi infortunio mala suerte,
pensar que fue por dicha no lograrte,
tener el alma puesta en olvidarte
y el norte haber perdido de quererte.

No es sólo por tus tachas o defectos,
continuo tu desdén no es suficiente
ni son de tus tormentas los efectos:

también sabe nadar contra corriente
mi amor; aunque, para extinguir sus llamas,
le baste con saber que no me amas.



11–25 de Julio de 2012

jueves, 21 de julio de 2011

Poema XXXVIII

EXHORTACIÓN

Ávidos cuervos, al son batiente volad
de negras alas;
surcad, si os place, la misma esfera;
herid, siniestros, un punto acaso,
mi mirada,
que habréis de dar en vano el vuelo:
por más que indaguen turbios ojos
no habrán desechos ni despojos;
que Amor se ciñe a mi cuidado,
el campo ofrece cultivado,
limpio, pulcro, conservado.

Región habéis yerma y desolada;
de espinas, allí, escorias y rastrojos
haréis estéril nido:
buscad un campo adusto, yermo, abandonado;
buscad terrenos libres de dulzuras
y cuidados,
que de aquí ni en las garras
ni en el pico
podréis llevaros botín rico
ahora que Amor es mi aliado.



Junio de 1992

lunes, 2 de mayo de 2011

Poema LXIX

Ángel o demonio, tierna endiablada,
adorable y sutil torturadora,
no niegas tu amistad y, a quien te adora,
prometes un infierno de agua helada.

Lo que tus labios callan tu mirada
lo entrevera, tan mansa y seductora
que, lejos de mostrarse encubridora,
toda el alma parece allí pintada.

En medio de esperanzas muy dichosas
—que luego, por mi mal, jamás concedes—
derrochas la mayor de tus mercedes

—tu sonrisa— y, a falta de otras cosas,
con tu bondad, comprensión y buen juicio
prolongas dulcemente mi suplicio.



13 y 14 de Abril de 2011