lunes, 2 de mayo de 2011

Poema LXIX

Ángel o demonio, tierna endiablada,
adorable y sutil torturadora,
no niegas tu amistad y, a quien te adora,
prometes un infierno de agua helada.

Lo que tus labios callan tu mirada
lo entrevera, tan mansa y seductora
que, lejos de mostrarse encubridora,
toda el alma parece allí pintada.

En medio de esperanzas muy dichosas
—que luego, por mi mal, jamás concedes—
derrochas la mayor de tus mercedes

—tu sonrisa— y, a falta de otras cosas,
con tu bondad, comprensión y buen juicio
prolongas dulcemente mi suplicio.



13 y 14 de Abril de 2011

13 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo Chacien,

Le doy la bienvenida a este nuevo espacio suyo, más intimista y más personal. Me ha gustado el soneto este, pero, la verdad, tendré que leerlo varias veces con calma para saborear todo su contenido.

La primera impresión de este espacio es óptima, muy bien cuidado y muy personal. Seguiré mañana leyendo el resto de los textos para poder opinar con más propiedad.

Creo que este espacio promete mucho y será un deleite poder seguirlo con asiduidad.

Cuando me haya hecho una idea objetiva de este nuevo espacio, pondré un enlace en mi blog, para que otros lectores puedan saborearlo.

Este espacio es como una promesa de algo bueno. Lo mismo que la Cuarta Égloga de Virgilio, nos anuncia un nouus ordo saecularom [Un nuevo ciclo de siglos], que auguramos sugerente e interesante.

Le envío mis mejores deseos y un gran abrazo, amigo Chacien.

Antonio

Chacien dijo...

Ese es mi mayor deseo, amigo Antonio, que esta iniciativa se desenvuelva como algo bueno, que aporte algo positivo, y más teniendo en cuenta que, en todo caso, se trata de material inédito. Poemas tengo escritos, para ir publicando en este espacio, desde 1986, y la verdad es que han sido leídos por muy poquita gente, en algún caso sólo por la persona a la que van dirigidos. Se trata de mi intimidad, y si ahora doy el paso de hacerlo público es básicamente con tal intención: aportar algo bueno y positivo.

Usted, a la hora de satisfacer a los amigos, es un alma generosa e impaciente: ya he visto el enlace en su blog y le digo que me satisface perfectamente. Gracias.

Reciba, asimismo, un fuerte abrazo y mis más cordiales saludos.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Veo, en una segunda lectura de este soneto, la tortura del amor no correspondido, la incapacidad de demostrar por parte de ella que no está enamorada, cuando en realidad lo está, pero, en una decision irracional, lucha ella misma contra ese amor que en su interior siente.

Es, en definitiva, el deseo de demostrar lo contrario de lo que se siente, la decisión irracional de "no querer queriendo", la irracionalidad de lo Dionisíaco frente a la Racionalidad de lo Apolíneo: el no querer reconocer como real, lo que es real, como si quisiera, ella, demostrar que el enunciado de Hegel

Lo racional se hace real, y lo real se hace racional

es falso.

Un afectuoso saludo, amigo mío.

Antonio

Chacien dijo...

Me gusta mucho esta interpretación que usted hace del poema, amigo Antonio, me gusta demasiado, pues, indudablemente, mi amor apolíneo se satisface en grado sumo con esa realidad amorosa. No sabe cómo me agradaría que la implicada leyera esta interpretación, más aun, disfrutaría enormemente, perdone la ocurrencia, si hubiera alguna posibilidad de que pudiera usted decírselo a ella en persona, estando yo presente, para contemplar, con absoluta complacencia, cómo recibe usted un dionisiaco rapapolvo o un antihegeliano cachiporrazo por tener semejante atrevimiento.

De un modo mucho más llano y picaresco viene a decir lo mismo, en mi opinión, la vieja Celestina en un animado coloquio con Calisto, el enamorado de Melibea:

"Pues, ¿a qué piensas que yva allá la vieja Celestina, a quien tú, demás de tu merecimiento, magníficamente galardonaste, sino ablandar su saña, a sofrir su acidente, a ser escudo de tu absencia, a recebir en mi manto los golpes, los desvíos, los menosprecios, desdenes, que muestran aquellas en los principios de sus requerimientos de amor para que sea después en más tenida su dádiva? Que a quien más quieren peor hablan. Y si assí no fuesse, ninguna diferencia havría entre las públicas, que aman, a las escondidas donzellas, si todas dixesen «sí» a la entrada de su primer requerimiento en viendo que de alguno eran amadas. Las quales, aunque están abrasadas y encendidas de vivos fuegos de amor, por su honestidad muestran un frío esterior, un sosegado vulto, un apazible desvío, un constante ánimo y casto propósito, unas palabras agras, que la propia lengua se maravilla del gran sofrimiento suyo, que la fazen forçosamente confessar el contrario de lo que sienten."

Es un lujo tener por comentarista a una persona con la agudeza y los conocimientos que usted posee. Ya veremos si no se lo pongo más difícil en otras ocasiones.


Un nuevo abrazo.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo Carlos,

Me ha encantado su comentario y también el texto de La Celestina.

Será que es verdad el dicho popular de que las mujeres, cuando dicen , están pensando no, y viceversa.

Piense Vd. que yo también me he dado muchos cabezazos, y ya es muy difícil que algo pueda sorprenderme, porque las he visto de todos los colores.

También le digo que acepto el reto que Vd. me propone, y ya veremos cómo salgo. Tengo la esperanza de salir sano e indemne.

Me encantan estos comentarios de tanto nivel.

Le envío un abrazo,

Antonio

Chacien dijo...

No estaba pensando en retarle precisamente, amigo Antonio, pero me complacería mucho conocer hasta que punto mi poesía es accesible para una persona inteligente e instruida como usted. Y no es porque presuma de escribir oscuramente, herméticamente, sino, muy al contrario, porque al coger la pluma me esfuerzo para que el producto de mi inspiración resulte claro y sencillo para el común de los mortales: para mí sería una especie de fracaso que a una persona de su condición le resultara imposible comprender el significado esencial de alguno de mis poemas.

Le emplazo, pues, no para poner a prueba su entendimiento (lo cual para mi no ofrece dudas) sino mi propia capacidad comunicadora.

Saludos afectuosos.

calma dijo...

Qué ilusión me ha hecho ver este nuevo espacio de letras, está claro que de tal palo... el arte os habita y yo, siendo poesía, aquí me tienes rendida y encantada de leerte.
Abrazo

Chacien dijo...

Me alegrará verte por aquí, Calma.

No creo que publique muy a menudo porque no dispongo de demasiado tiempo libre y me gusta culminar las cosas sin demasiada precipitación; pero lo iré haciendo, y espero que consiga despertar en ti, como en el resto de visitantes, alguna emoción o que te quedes con la sensación de haber llenado tu espíritu, al menos durante unos instantes, con algo de belleza.

Un abrazo, igualmente.

Ismael Acién Molina dijo...

Entendiendo la poesía como un desamor, te dedico un mini desamor a mi estilo nada poético.

Tiempo equivocado,
a destiempo quedó mi pasado,
versátiles somos cuando pasamos,
el uno del otro y nos miramos.

Me alegro por todo y lloro.

Chacien dijo...

El amor es un sentimiento bastante complejo y no siempre se da dentro de unos límites bien definidos. Hablar de este poema como expresión de un desamor tiene, sin lugar a dudas, bastante de simplificación. Si lo lees con más detenimiento quizá te des cuenta de que es un poema sin desenlace, que expresa las ansias y sufrimientos de uno de los amantes, pero deja en un poco en el aire cuáles sean los sentimientos de ella (eso forma parte del sufrimiento mencionado), de modo que todo queda suspendido y el final abierto.

Gracias por dedicarme tu mini poema. Coincido en que no hay que renegar de un amor (en que hay que mirarlo como un bien) aunque ya haya pasado o no sea posible, si es esto lo que quieres decir al afirmar que te alegras por todo a pesar de que estés llorando.

Ismael Acién Molina dijo...

Bueno aqui he intentado hacer lo que te puse en otro comentario y es ponerme en la piel de otro para sacar determinadas sensaciones y lo que me ha salido a salido bien puesto que te he engañado, por lo tanto creo en que se puede engañar en la poesía.

Chacien dijo...

¿Por qué estás tan seguro de que has engañado a nadie? Yo no he emitido ningún juicio de valor sobre el poemita en cuestión, me he limitado a intentar resaltar mi simpatía hacia una idea expresada al final del mismo, y lo he hecho (y esto no es casualidad) utilizando un condicional. Un deber de cortesía me impedía ser completamente sincero, ya que, al parecer, al incluir la dedicatoria, se trataba de un gesto de amabilidad por tu parte. Ahora bien, el poema ahí queda para que cada cual que llegue a leerlo juzgue sobre su credibilidad y valore tu posterior confesión, a ver cuántos se tragaron la bola y cuántos ya lo habían imaginado. Sería una interesante encuesta.

Para zanjar el tema, opino que antes se pilla a un mentiroso que a un ladrón. Y, sí, acaso un poeta, si tiene una pizca de talento (alguien con talento de verdad no necesita meterse en esos berenjenales), logre engañar un punto a sus lectores con ese proceder tan ajeno a la ética, pero, problemas de coherencia interna de su producción, unidos a la falta de solidez y auténtico impulso poético, acabarían por desvelar la impostura, estoy convencido, hasta para las inteligencias menos perspicaces y avisadas, y más pronto que tarde. Si un poeta desea fantasear o fingir un personaje tal vez sea lícito que lo haga de modo que no estén ocultas sus intenciones, así ocurre, verbigracia, en la poesía épica o en la dramática, donde, como te he sugerido en otro comentario, el poeta hace las veces de narrador o desarrolla una acción entre diversos personajes ficticios. No así en la poesía lírica, donde si una persona se decide a expresar sus sentimientos está obligada a valerse de sus propios sentimientos, no de unos de cartón piedra que se deshagan con la lluvia o se derrumben al menor golpe de viento. Dicho todo esto sin la menor acritud, porque estoy convencido del error de tu planteamiento, aunque, como opinión personal tuya, merezca todo mi respeto.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Sabiendo ahora lo que no sabía antes, y ateniéndome, como atuve, al texto escrito por Vd., saco tres conclusiones ahora:

1) El texto está preñado de Sentimiento y Realismo;

2) Es Vd. un buen transmisor a la hora de intentar decir lo que quiere decir;

3) No soy yo un mal lector, porque se ha demostrado que, grosso modo, entendí lo que había que entender.

Le envío mis respetos y un gran abrazo.

Antonio

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