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miércoles, 23 de febrero de 2022

Poema XLIII

Si las estaciones se suceden,
al oscuro sufrimiento y frío
le sigue brillante un despertar,
gozo y percepción de los sentidos,
madurar alegre en ese estado
donde mirar
es siempre agradecido.

Ilusión que es un bien tan real
como fruto jugoso y maduro,
de la fuente el fluir permanente
o del Sol surgimiento oportuno;
plenitud que sacia sin empacho,
inmarcesible
riqueza, caudal siempre seguro.

Crece el gusto opreso en la belleza,
y esta en cárcel transitoria vive.

Poder servirla
es ansia que libera.



6 de Noviembre de 1996

domingo, 16 de enero de 2022

Poema XXV

TRISTE







En aquella ventana
reclinada se está.

En aquella ventana
una niña morena
de carita rellena.
Sus ojillos de pena
no parecen mirar.

En aquella ventana
reclinada se está.

Tiene fijos los ojos.
Con su pena en los ojos
está inmóvil.
Sus ojos
no parecen mirar.

En aquella ventana
tras el limpio cristal.



1989? 1990?

viernes, 9 de julio de 2021

Poema LX

FLAUTA DULCE

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
(Becquer, Rima VII)





De la voluminosa orquesta
en el gran concierto
entre el gran murmullo se confunde
o no aparece.
Sobresale, melodiosa, y brilla
si en el interior, aguda,
de la reducida estancia se desata.
Allí, en el registro grave,
más peculiar
se muestra y expresiva
con su color inconfundible
y la inmediata calidez
que trasmite su materia.
Y su naturaleza es tal
que más, acaso, crece
su encanto maravilloso
cuando se escucha más lejos.

¡Bellísima sonoridad
que por sí sola
suspende y enamora!

Sorprende a quien lo observa
su sencillo mecanismo
y que sólo un gran intérprete
usando toda su destreza
y despierta inteligencia e inspirada,
con dedicación y hábito constante,
capaz sea de extraerle
el mejor de los sonidos,
la armoniosa música inefable:
burlar los límites impuestos
del ingenio con todos los recursos
es su gran dificultad,
su mayor arte y su atractivo.

Vulnerable y delicada
como flauta de frágil madera,
sensible a los golpes,
a un brusco cambio de clima,
a la ausencia o exceso
de humedad y de calor.

Cuando el hálito justo recibe
que en continuo fluir
permanece, vibrando, en su centro,
se comporta el ánima y responde
como un músico
instrumento, dulce y templado.



Septiembre - Octubre de 2002

viernes, 30 de octubre de 2020

Poema XXIV

MARTA Y SUSANA







Marta es morena de piel muy
clara.

Susana es muy sensible y muy
apasionada.

Marta se ha cortado el pelo
liso de azabache: desde el
cuello lo lleva en redondo
hasta las sienes recortado.

Susana está loca, loca, loca...
Nunca en la vida había sentido
algo semejante. Nunca.

Marta una sencilla diadema
lleva a veces color azul.

Susana a veces llora, y si se pone
furiosa (¡No la toques, no la
hables, no la mires!) es su ira un
torbellino muy difícil de aplacar.



Marta y Susana se conocen de toda la vida.



Marta, vista de frente como
de perfil, no provoca dudas,
ante la exuberante prominencia
de ciertos atributos, sobre su
femineidad.

Susana no ha olvidado aquellos
ojos que aquella tarde la miraron
en aquel sitio y de aquel modo...

Marta no podría alardear de su
estatura, que no es muy alta.

Susana revive muchos momentos,
instantes vagos que no consigue
retener, llenos de cosas sencillas,
inenarrables, que celosamente
guarda y desordenadamente
evoca.



Marta y Susana se conocen de toda la vida



Marta algunos días se pone una
falda que se ajusta a los muslos,
a las caderas y de sus posaderas
a la exquisita redondez.

Susana sabe que sólo una vez
se ama así. Una sólo.



Marta y Susana se conocen de toda la vida.



..............................................................................................................




Susana y Marta se cruzaron junto a la escalera ayer



Susana saludó a Marta

Marta, rostro severo, no vio a Susana.



16 de Febrero de 1989

sábado, 3 de marzo de 2018

Poema LVI

DISTANCIA







No es ilusión, tal vez, pensarte
atravesando el mar
o en un lugar apartado,
hospitalario y remoto, a muchos
cientos, acaso miles de kilómetros.

Toda la dicha consistiría entonces
en saber o imaginar que tú me piensas
igual que yo te estoy pensando.
Que a un tiempo ambos percibimos
la misma música recóndita;
la inaudible,
no la que escuchan todos
vibración del aire en movimiento,
dulce y placentera, pero pobre
como único recurso
para compartir el mismo espacio,
aunque la ofreciera
la misma Euterpe
o un nuevo Orfeo reencarnado.

No hay música capaz de reemplazar
a aquella música.

Ni existe nada que distanciar pueda
a dos que en el secreto de sí mismos
se están al unísono pensando.



Noviembre de 2001

jueves, 6 de abril de 2017

Poema IV

Y ES QUE TENGO UNA CORAZA...




Y es que tengo una coraza
que se nutre del dolor,
dolor que clava y que maza
para aumentar su grosor.

Grosor que aumenta y aumenta,
encallece y cicatriza,
donde nada se desliza
sin que por dentro lo sienta.

Por eso la capa dura
se refuerza y regenera,
por eso crece y madura
de un nuevo daño a la espera.

Por eso la capa fuerte
se resiste a ser quebrada:
porque no llegue la muerte
a rozar su resguardada...

Resguardada y protegida
como la sagrada llama,
que se mantiene con vida,
que protegida se inflama,

que si un mal viento la toca
cuando no está bien cubierta
a muerte cierta se aboca,
y si insiste, queda muerta.



Junio de 1987

domingo, 4 de octubre de 2015

Poema XXXII







Cuando se muere uno ¿qué pasa?

Cuando uno muere
ya no respira
ya no se mueve
su carne
se pone fría

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Libertad del alma

Nuestro rey es el espíritu; mientras éste está a salvo, las demás facultades cumplen con su deber, obedecen, lo secundan; cuando flaquea un poco, también ellas vacilan.
(Séneca, Epístolas morales a Lucilio.)

Aun en las peores circunstancias el alma es libre para amar. El espíritu no admite mayor sujeción que la que nosotros mismos, de manera consciente o inconsciente, le impongamos.

lunes, 2 de febrero de 2015

Porque no cansa ni empalaga

A Mónica, en un día muy especial.

Afirmo que el amor nos hace más libres, y no me cabe la menor duda. Con ello no quiero decir que el amor carezca de ataduras o que nos inmunice contra toda servidumbre permitiéndonos disfrutar de la libertad más absoluta.

martes, 6 de diciembre de 2011

Poema LXXI

ALMA

Tu belleza es tu alegría.

Mi alegría es tu belleza.

Tu alegría es mi alegría.



Como lámpara magnífica
de traslúcidos cristales
de colores, sabiamente
tallados, en mil facetas,
por la mano de su artífice,
que apagada, en la penumbra
de una sala, nada dice
a quien, casualmente, acierta
a mirarla de pasada,
y que, sin embargo, estando
encendida, no es posible
sustraerse a la hermosura
de su alegre colorido,
y a sus gamas y reflejos,
y quedamos admirados,
suspendidos, como absortos
en su luz incomparable
y su bello resplandor,
así, cuando tú estás triste
o en exceso imprimes muda
seriedad a tus facciones,
cuando un velo de desánimo
—o indiferencia o hastío—
se interpone en tu mirada
y es tu rostro como cera
por su fría palidez,
no te veo o sólo veo
la misma imagen, quizá,
que a ti no te gusta ver
en las fotos, los retratos...,
pero el día en que te muestras
con tu yo resplandeciente
—resplandeces, toda tú,
en serio, puedo jurarlo—
te comparo con el brillo
de la aurora, con sus tonos
y arreboles, y te encuentro
mejor; tu hermosura vence
al crepúsculo dorado
que en la tarde tiñe el cielo
con reflejos de carmín.

Ante el prodigio, mi asombro
crece y quedo cautivado:
¿cómo un alma en amorosa,
viva llama resplandece?


Tu belleza es mi alegría.

Tu alegría es tu belleza.

Mi alegría es tu alegría.



6 de Diciembre de 2011