sábado, 27 de septiembre de 2014

Poema LV

LA CIERVA HERIDA







¿Cruel por qué nos causa la muerte espanto
si lo que en verdad mata es el olvido?
¿Por qué no recordar lo ya vivido
no nos llena de duelo y de quebranto?

Decir que «no me acuerdo» es casi tanto
como negarle el ser a lo que ha sido.
¡Y es tanto lo que yace ya perdido
de la nada absoluta bajo el manto!

Oculta o fugitiva en la espesura
si fuiste cierva herida o no lo fuiste
sólo en ti la verdad vive segura.

Yo insisto en la ilusión que me cautiva
y a riesgo de vivir cuando no existe
tu imagen vivirá mientras yo viva.



23-24 de Octubre de 2001

domingo, 6 de julio de 2014

Poema LXXVII

DOS PALABRAS







Me despierto
remoloneando, ya
muy de mañana, entre las
sábanas y tú no estás.

Con los ojos sin abrir,
estirado
cuan largo soy, boca arriba,
despatarrado y con los
brazos abiertos, con gusto
deleitándome
en la molicie del blando
lecho —sabiendo que tú
no estás, sintiendo reciente
el calor
de tu cuerpo—,
me doy la vuelta y pronuncio,
a solas, en el secreto
y el silencio
de la alcoba —sin que ni
tú ni nadie pueda oírlas—,
dos palabras,
las mismas que ya conoces,
las de siempre,
aquellas que hace tan solo
unas horas
pronunciaba,
ya sabes cómo: en lo oscuro
de esta misma habitación,
apretándome
tanto a ti
y sintiendo, en el ardor
de esta noche de estío, el
calor de tu cuerpo, cuando
tan dulcemente —y no
una vez sólo, por cierto—
te besaba.



5 de Julio de 2014

miércoles, 11 de junio de 2014

Poema LI

ISLAS







Pequeñas islas flotantes
navegando a la deriva,
buscando un norte preciso,
cambiando el rumbo o perdidas,
sin más destino
que hundirse mansamente
o por fuerza repentina,
azar inexorable,
violencia
no anunciada o presentida,
en la insondable negrura,
profunda, muda, infinita.



7 de Noviembre de 1999

lunes, 24 de marzo de 2014

Poema LXXVI

ANTES DEL ALBA






Aún no es de día.
Escucho, arrebujado
en voluptuoso y cálido
lecho de plumas,
muy próxima, la voz
dulce de aquella
a quien amo: animada
y alegre, tararea
una canción.

Dura y agotadora
una jornada
le espera de trabajo;
la emprenderá,
contenta y jubilosa,
mientras yo duermo.



18-23 de Marzo de 2014

viernes, 7 de marzo de 2014

Poema XXXV

LOS AMORES







Vivir es estrechar
Vínculos
Crear vínculos

Arcanos amores
Amores al viento
Sonoros amores
Amores más quedos
Rabiosos amores
Amores funestos

Prisiones

Cadenas que prenden ausencias
Nudos y eslabones
Cordeles sutiles recuerdos sujetan
Lejanos amores
A m o r   el primero
Amor sin enmienda
Amor fresco, ingenuo

Saetas

Sutiles saetas que llagan secretas
Heridas que fueron y nunca se cierran
Cerradas heridas
Heridas que llegan
Amor que con fuego y dolor unifica
Unión que el dolor santifica

Livianos amores revuelan las veces
Efímeros cantos un punto resuenan
Mañana se olvidan
Fugaz contrapunto de gratas presencias
Feliz sucesión que llega y no llaga
que llega y rellena
que colma ligera
Cuerpos nuevos
Caras nuevas
Ligeros
Amores, uno en cada puerta
Uno en cada esquina
Cada calle
Cada plaza

Humanidad
entera

Cada senda
Cada valle
Cada loma
Cada piedra


Cada ser

Presencia divina
Cada amante
Cada amado, cada amada

Se estrechan
Son los vínculos
Se estrechan

Padre      Madre
Cielo       Tierra
Árbol     Nieto
Nube    Huella
Amigo
Amante
Esposa
Abuela
Hijo      Hija
Uno a Uno
Los amores
Ciervo
Niño
Dulce
Estrella
Son los vínculos
que se cierran
Joya blanca
Blanca esfera
Tez
Voz

Simple presencia

Son los vínculos
Los amores
Los dolores
Son los vínculos que nos unen a la tierra

que nos unen
que nos llenan
que nos llagan
que nos llevan

Los amores
Vínculos
Saetas
Prisiones


Vivir es estrechar vínculos



Prisiones



21 de Diciembre de 1991


  1. NOTA: Por el carácter marcadamente visual de esta poesía, recomiendo leerla en un dispositivo con la pantalla lo suficientemente grande como para que la distribución de los versos no se vea alterada. No obstante, dadas las circunstancias, considero lo más idóneo descargar el poema en el enlace que viene a continuación para leerlo en un formato que ofrece mayor fidelidad.

jueves, 3 de octubre de 2013

Poema LXXV

NOCTURNO







Nadie sabrá
que te he querido
—es triste—, que esta madrugada
apareciste aquí de pronto,
traspasando el umbral, movida
de irresistible impulso
—con un ojo cerrado y otro abierto,
el pelo alborotado,
los brazos extendidos,
arrastrando los pies
con cierta mezcla de premura
e indolencia—, hasta llegar
a mis brazos.

Y no habrá quien recuerde
cuánto me has amado; cómo a deshora,
de madrugada,
te he despertado
y al poco rato has ido, insomne,
y me has buscado
en una estancia iluminada y próxima,
donde yo estaba; cómo te he abrazado
un prolongado instante
con indecible amor, sin dar
espacio al deseo —pudor
para bajar las manos—,
y ambos hemos pronunciando, abrazados,
en un susurro, sucesivamente,
las palabras mágicas que conjuran,
infalibles, en nuestro idioma
temores y ansiedades
de auténticos amantes.

Transcurrirán años, siglos, milenios,
acaso miles de milenios
plagados de acontecimientos,
de alternado esplendor y decadencia,
antes de que la humanidad
—y con ella su memoria— se extinga.
Para entonces el sol,
la luna y las estrellas
proseguirán su ciclo y el planeta
continuará girando.

Nadie recordará
—y es triste— que tú y yo
nos abrazábamos
esta madrugada, con indecible
amor, durante un prolongado instante,
conjurando, con dos palabras mágicas,
todos los temores; ajenos,
por un instante,
a cuanto había
bajo el sol, las estrellas y la luna.



21-30 de Septiembre de 2013