domingo, 2 de octubre de 2011

Poema LXII

LOS ADIOSES

Triste un poso de amargura
no ha de ser, no,
el despojo
de una imagen bienamada.

Nunca la ilusión
que el tiempo y la distancia
poco a poco desvanecen
porque sigue de la vida
el latir
con un ritmo renovado y cadencioso,
o que —mayor crudeza— de golpe
se disipa ante los ojos
con tocar sólo el ideal
fantasma, fábrica del sueño;
nunca, por más que mares y montañas
se interpongan; conveniencias;
cerval miedo, inexplicable o soterrado;
indoblegable orgullo o tesón mutuo
en el absurdo o imposible
que es negarse; no,
por mucho que del alma se apodere
la probabilidad abrumadora
de estar o haber estado
absolutamente sola en la contienda,
nunca ha de ser
—aunque definitivamente
nunca pueda ser— la ilusión
triste despojo.

Hay que amar ante la misma tumba
hasta el polvo y las reliquias
de un amor,
si no es por lo que ya no es,
por lo que ha sido
y lo que ya te ha dado;
joya o alhaja singularísima
que, si es discreto, el verdadero amante
vive atesorando.



Noviembre de 2003

sábado, 1 de octubre de 2011

Cuando el amor acaba

El amor, en principio, todos podemos convenir en que es algo bastante irreal. No quiero decir que la persona que esté enamorada perciba su amor como irreal; antes al contrario, ese amor, más bien, tiende a convertirse para ella en la única realidad, lo único que de veras importa, aquello que acapara su atención y ocupa mayormente su pensamiento, lo que al despertarse cada mañana le mueve y anima y da sentido a la propia existencia.

sábado, 20 de agosto de 2011

Poema LXI

PARAÍSO DE LA INFANCIA

A Belén, en el décimo aniversario de su nacimiento.

No hay espejo ni poema,
tesoro y alegría de la casa,
bocado tierno y dulce
golosina de mamá,
que pudiera hacerte ver
toda la belleza y el candor
que desprende, amable, tu sonrisa.

Tan ocupada como estás
jugando y aprendiendo
los más simples rudimentos de la vida,
te tienen sin cuidado
el valor y la medida de las cosas;
y así, cuando me miran
como joyas brillantes tus ojitos
y te aflora de oro y rosa
la sonrisa, me regalas
sin pedirme nada a cambio
lo mejor y más precioso
para darme que tenías.

Habitante de otros mundos,
con deleite y sólo, acaso,
con un punto de nostalgia,
en los límites estrechos
de tu mundo reconozco
aún sin sombra del abismo
la pura dicha y la ilusión.

Dos extremos hay del todo,
a cuál más, hoy, imposibles:
que tú juzgues la hermosura
que te deben estos versos
y que idéntica a la tuya
yo ver pueda una sonrisa
del cristal
al mirarme en el reflejo.

Lo que te falta, alegre criatura,
y lo que habrías perdido
indefectiblemente impiden
que tengas a un tiempo y que contemples
la sonrisa del poema y el espejo.



29 de Enero - 6 de Febrero de 2003

jueves, 18 de agosto de 2011

Algo para recordar

Para mí, uno de los mayores estímulos a la hora de escribir poesía es hallar algo digno de memoria, algo que por su singularidad me parezca que merece ser salvado de las profundas e insensibles aguas del olvido.

jueves, 21 de julio de 2011

Poema XXXVIII

EXHORTACIÓN

Ávidos cuervos, al son batiente volad
de negras alas;
surcad, si os place, la misma esfera;
herid, siniestros, un punto acaso,
mi mirada,
que habréis de dar en vano el vuelo:
por más que indaguen turbios ojos
no habrán desechos ni despojos;
que Amor se ciñe a mi cuidado,
el campo ofrece cultivado,
limpio, pulcro, conservado.

Región habéis yerma y desolada;
de espinas, allí, escorias y rastrojos
haréis estéril nido:
buscad un campo adusto, yermo, abandonado;
buscad terrenos libres de dulzuras
y cuidados,
que de aquí ni en las garras
ni en el pico
podréis llevaros botín rico
ahora que Amor es mi aliado.



Junio de 1992

miércoles, 20 de julio de 2011

Perder el miedo a la página en blanco

Sólo a un poeta muy novel o a un muy espurio poeta me cabe imaginar delante de una inmaculada hoja de papel (o frente a ese simulacro de página en blanco que es la base de cualquier procesador de textos en la pantalla de un ordenador) sin saber a ciencia cierta sobre qué sujeto irá a tratar, comiéndose las uñas, rascándose el cogote, amagando con emborronar la página de un momento a otro...