lunes, 9 de marzo de 2020

Poema XXI







Tus piernas avanzan en pos del orgullo
Sinceros tus ojos me quieren hablar
Avanzan tus piernas    siempre      hacia        delante
Tu rubia cabeza se vuelve hacia atrás



Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar

La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus ojos es cuando no están

Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar

La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus ojos es cuando no están

Si pienso en seguirte me agarra el orgullo
Tus ojos me imanan si pienso en marchar

La esquina se acerca con rápido paso
Si callan tus




Tus piernas siguieron en pos del orgullo
Tus ojos sinceros sabían hablar
Siguieron tus piernas siem pre hacia delante
Tu rubia cabeza volvía hacia atrás





Intacto me llevo el orgullo a mi casa


Tus ojos
sinceros

quedaron


atrás



13 de Julio de 1988


  1. NOTA: Por el carácter marcadamente visual de esta poesía, recomiendo leerla en un dispositivo con la pantalla lo suficientemente grande como para que la distribución de los versos no se vea alterada. Téngase en cuenta que para adaptar el texto original al cuerpo de las entradas del blog me he visto en la necesidad de introducir ligeras modificaciones. Por consiguiente, considero que lo más idóneo en este caso sería descargar el poema en el enlace que viene a continuación para leerlo en un formato que ofrece mayor fidelidad.

domingo, 19 de enero de 2020

Poema XLVIII







Cuando tu imagen era
rosa entrevista;
un día mariposa
que tremolando pasa
e imprime, ajena, en la pupila
su repicar de alas;
ave imprecisa,
de un espacio indistinto sobre el lienzo
ligera pincelada...

Antes de ti,
antes de abrirte tú a mi memoria
como flor que nace de pronto
para no perder su fragancia,
cuando en mi centro
aún no ardía tu llama,
mi vida era
estéril como tronco
sin hojas y sin ramas
flotando a la deriva
donde quisiera el agua...



Año 1998

viernes, 27 de septiembre de 2019

Poema LVII

... y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
(Antonio Machado, Retrato)





Por tu gran crueldad
quemé los puentes y hundí
todas las naves
haciendo voto de jamás volver,
consciente de que nunca
vendrías a buscarme.

Lucía en la tarde un azul
asombrosamente limpio y luminoso,
y, al dejarte, sentí el oleaje
en la superficie del mar de mi alma
cesar, como en el océano cuando,
pasado el temporal, la calma se hace.





Enero - Febrero de 2002

martes, 15 de enero de 2019

Poema II

¿POR QUÉ NO SUENA YA...?







—¿Por qué no suena ya
en casa del poeta
la flauta? ¡Era tan dulce,
conmovedora e intensa
su sencilla melodía...!

—Ha muerto, ha muerto el poeta.

—¡Que ha muerto!... ¿De qué ha muerto?

—No sé, no hay quien lo sepa.

.............................................................................

Me siento atribulado...

Dime, ¿cuándo lo entierran?
Anhelo ver su tumba
y echar sobre la tierra
unas pocas de lágrimas
y las flores más bellas...
¡Dime si vendrá pronto
la hora amarga y funesta!
¿Cuándo lo enterrarán?

—No sé, no hay quien lo sepa.



Sin fecha.

lunes, 16 de julio de 2018

Un escritor bohemio

Hace poco que la trayectoria vital de un hombre, una persona para mí desconocida, se cruzó por breve tiempo con mi propia trayectoria. Desde que coincidimos a la entrada del portal y le abrí con mi llave hasta que le volví a ver un poco más tarde no habría pasado ni media hora; luego, cuando llamó a la puerta, estuvimos un rato hablando en el umbral. En total, menos de una hora en la desmesurada suma de todas las horas que ambos hemos vivido, que en mí produjo una honda conmoción.

viernes, 22 de junio de 2018

Poema LXXXI

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura...
(Dante, Divina Comedia)





Cada nuevo alumbramiento señala
el inicio de una ruta en el tiempo
que siempre acaba,
y eso es el fin.

En medio del camino, con angustia,
me detengo ahora. Si miro
hacia atrás, compruebo
cuán presto pasó todo:
los años de la infancia,
que eternos parecían;
la adolescencia,
de confusa indolencia y extraviada;
la juventud vibrante
de plenitud y energía.

Si hacia delante miro,
con estupor y espanto
constato que no es
mucho más, a lo sumo,
para llegar al término
lo que me falta;
que ya pasé la cúspide;
que hacia un oscuro
y misterioso abismo,
sin variación posible,
voy de bajada.

Después de haber andado
siguiendo, como en sueños, el fulgor
distinto de una estrella,
me parece mentira
que se haya de romper
el idilio, que tenga que llegar
un día en que, para mí, nunca
vuelva a haber
sueño o realidad.

En medio del camino
me detengo ahora. A un lado
y a otro —demorándome
en cada objeto— miro:
todo me parece más nítido
y hermoso —como si lo viera
recién creado
o rodeado de una atmósfera
más límpida y pura— bajo la luz
prístina y triste
de una dulce, amorosa
y larga despedida.



Mayo de 2016 – Junio de 2018