jueves, 21 de marzo de 2013

Poema LXXIV

BESO







Beso tus cabellos recién lavados,
me embriago en su perfume.
Por un instante —eterno—
no existe nada más
en la intensa, total oscuridad.

En la estancia cerrada,
lejos del mundo,
no necesito
abrir los ojos, esta noche
—ni que los abras tú, de espaldas
a mí, ni que me sientas—,
un breve instante, mientras beso
tus cabellos recién lavados.

Tan suavemente beso
tus cabellos, tan delicadamente,
que es suficiente un leve roce
de mis labios para sentirme,
en este instante —mágico y eterno—,
el más feliz,
el más dichoso de los hombres,
porque percibo
el olor de tus cabellos, tan cerca,
en la intensa, total
oscuridad, y su perfume
me embriaga.



17-20 de Marzo de 2013

martes, 1 de enero de 2013

Poema LXXIII

EL REENCUENTRO

a Mónica

Estar fundido,
fundido en tus brazos
en un abrazo sin fin,
como si el mito
tan hábilmente descrito
en su Banquete
por Platón
tomara cuerpo
en tu cuerpo y en el mío
y en ese abrazo,
dulce y cálido,
fuéramos al fin uno:
el ser único
que los dioses invictos del Olimpo
dividieron
—por su fatal soberbia—
antes que la estirpe
de los hombres, tal como somos,
pusiera el pie,
por vez primera, sobre la faz
mitológica y arcaica de la tierra.


Estar fundido, fundido en tus brazos,
sintiendo como de plumas,
de palomas muy próximas
al beso y al arrullo, el roce
y el aliento y el pulso levemente
sincrónico y el contacto
tan suave y caro y tibio de tu piel;
con la miel que hay en tus labios
y en mis labios
templar el ansia
que sienten nuestras almas —del espíritu
grácil llama— por tocarse:
lengua —o húmeda llama—
que, más allá del abrazo
y de la carne, halla
el conducto o vía
o entrada —cavidad íntima—
donde, su centro abandonando,
enfebrecida llama —o más dócil
y delicada— junta
o busca o encuentra otra
llama —o lengua o labio—, y así,
ambas almas
—o lenguas o llamas— entre sí juegan,
se acarician y parece,
en efecto, como si, con delirio,
se tocaran.

¡Vivísimo placer,
dulzura infinita,
sentir entre los dientes
tu alma con mi alma!


En un abrazo
sin fin, presente continuo
que nada consiente —ni ve—
más allá del mismo abrazo:
el pasado no existe,
y el futuro consiste, sólo, en estar
así abrazados,
mitad con mitad,
reencontrándonos
en ese ser mítico
—¿lo recuerdas?—, idealísimo
andrógino, de este amor nuestro
cifra y suma; este sencillo
amor nuestro,
que sólo pide
estar así fundidos, por siempre,
como palomas muy próximas
al beso y al arrullo,
en un abrazo sin fin.



24 de Noviembre – 28 de Diciembre de 2012


  1. NOTA: Para un mayor conocimiento del mito platónico, así como del significado preciso que se ha de dar al término «andrógino» en el contexto del poema, recomiendo la lectura de la descripción o resumen que hago, en mi otro Blog, en relación al supuesto androginismo que presentan los modelos de algunos cuadros de Caravaggio, como «El tañedor de laud».

lunes, 15 de octubre de 2012

Poema XLI

SOLEDAD AMANTE







Mientras te habito,
esposa y fiel amante,
luz y daño, sombra y gozo,
dulcemente, se reparten.

Mi corazón
tan pronto, cruel, has roto
simulando un abandono,
como al poco lo has llenado,


tierna y nutricia,
límites traspasando
—si límites él tolera,
de sí libre, enajenado—


con tu fingido
regreso y tu presencia.



Septiembre de 1994

domingo, 14 de octubre de 2012

Amor y soledad

No es tan terrible estar solo. Nada tiene de terrorífico, en sí mismo, el hecho de hallarse a solas en las más diversas circunstancias o en uno u otro lugar. Lo verdaderamente terrible y angustioso, aquello capaz de causar espanto e inquietud sin límites en nuestra alma, es el sentimiento íntimo y subjetivo de la soledad

lunes, 20 de agosto de 2012

Poema LXIII

MATERNIDAD

A Belén





Una muñeca de improviso
que se arroja a tu regazo
—ojillos, brazos hacia ti
que te imploran o que anhelan—
y en su necesidad o en ese acceso
irreprimible de ternura
obtiene pronta
recompensa: el abrazo
y la caricia o beso de unos labios
que pronuncian: "Mi muñeca".

Muñeca que se acoge a tu regazo,
chupa, pausada, el pulgar
—todavía es muy pequeña—
mientras observa el orbe diminuto
desde el mejor acomodo
y el más dulce que existe en el jardín
de sus tibios ensueños infantiles.

¡Cuántos soles, lunas y planetas,
niñita, para entonces!

Con sus lecciones el dolor
en cada acción y el placer
con su espléndido atractivo,
cuánta risa y cuánta lágrima,
cuánto daño y cuánta dicha
traerán a tu existir.

¿Gozarás en huerto ameno
las dulces mieles del amor?

¿Sentirás la acerba herida?

Tras placeres y dolores
¿gustarás el fruto
amoroso y cierto
de tu unión?

Tú no dejarías a tu muñeca
en cariñosas manos mercenarias
por egoísmo —¡cuántos tesoros
desperdiciados
a cambio de unas monedas!—
o —valiente sacrificio,
linda abnegación—
de todo lo que es
absolutamente superfluo
para que no le falte de nada,
¿verdad?

Tras muchos soles, lunas y planetas
veo una muñeca
que se arroja a tu regazo
—brazos hacia ti— y recibe
el abrazo requerido
y el efusivo beso de unos labios
que pronuncian: "Mi muñeca".

Y ella chupa su pulgar
mientras mira el orbe
desde el mejor acomodo
que existe en el jardín
de los sueños infantiles.



12 - 14 de Febrero de 2004

domingo, 19 de agosto de 2012

Instinto maternal

Una de las escenas mas bellas y conmovedoras que pueden darse en la naturaleza, suficiente para enternecer a cualquier persona que la observe y disponga de un mínimo de sensibilidad, es la del cuidado y delicadeza con que una hembra acoge en su seno a su cría